Jesús Palacios sobre El coleccionista de almas perdidas

Los autómatas, a pesar de contener en germen el mundo entero de la robótica, la informática, la IA y la Realidad Virtual, tienen siempre más que ver con el reino inanimado de maniquíes, figuras de cera y muñecas, que con el de la ciencia ficción. Esto es algo que supo ver muy bien Irene Gracia … Sigue leyendo

Santos Sanz Villanueva sobre El coleccionista de almas perdidas

Explorar los límites de la vida más allá de la percepción empírica constituye una constante en la obra de Irene Gracia. Esta narradora madrileña participa de una antiquísima creencia: lo que llamamos realidad no explica por completo el mundo, y la existencia, tanto la material como la mental, deja al descubierto muchos misterios. Sus inquietudes … Sigue leyendo

El coleccionista… en Letras Libres

Palabras que cautivan y embelesan, palabras que cuentan, explican o iluminan, palabras que avisan y aleccionan, palabras que incitan o calman, palabras que persuaden, que engendran…, palabras que animan o conmueven, que consuelan o entristecen, pero también palabras que asustan, que inquietan y perturban, palabras extraviadas que aterran y pueden llegar a matar. La última … Sigue leyendo

Crítica en EL PAÍS de El coleccionista de almas perdidas

Irene Gracia narra en su cuarta novela la historia de un fabricante de autómatas, feriantes y cuentacuentos. Una reflexión sobre el poder mortífero del arte. Vete a saber si la autora poniendo a esta novela el hechicero título de El coleccionista de almas perdidas no se habrá inspirado en el de la película El callejón … Sigue leyendo

José María Pozuelo Yvancos sobre El coleccionista de almas perdidas

El libro de Irene Gracia no debe pasar inadvertido. En el sentido inmediato por lo que una obra ambiciosa tiene la primera responsabilidad de ofrecer: estar muy bien escrita y alcanzar a la vez una dimensión de originalidad. Pero en un sentido más mediato, habría que llamar la atención sobre la manera cómo tres escritoras españolas han ofrecido en un un par de años, un abanico muy sugerente de formas con las que avanzar apuestas arriesgadas en la narrativa.